Hay dos tipos de confirmaciones, las de entrega y las de lectura. Las de entrega se envian cuando el servidor de correo del remitente transmite el mensaje y las de lectura cuando el destinatario lee el mensaje en su programa de correo, en este caso Outlook.
Utilizando Outlook 2003 estoy viendo que las
confirmaciones no se guardan en la bandeja de salida ni en ninguna otra es decir
que se envian de forma automática y no queda constancia en ningún sitio de su
envío. ¿es así en vuestro caso?
También no se hasta que
punto, los filtros anti-spam de los servidores pueden llegar a bloquear estas
notificaciones en ciertos casos. ¿Alguien sabe algo?
Nuestro servidor no
bloquea las notificaciones ya que lo hemos probado y nos funciona, puede ser que
otros servidores las bloqueen...
El caso es que he
probado con una cuenta externa de telefonica.net y efectivamente la confirmación
de lectura no me llega pero la de entrega si, lo cual indicaría que con telefonica.net no
pueden usarse notificaciones de lectura.
En todo caso, las
confirmaciones de lectura no pueden usarse nada más que entre usuarios que utilizan
Outlook, ya que si alguno de los usuarios implicado consulta su correo en la web desde Yahoo, GMAIL u
otros, el aviso no funcionará. Por tanto solo es fiable como
confirmación de lectura si ambos usuarios usan Outlook. También he podido comprobar que entre Outlook y Thunderbird los avisos funcionan.
Por otra parte las confirmaciones de entrega indican que el mensaje está en el servidor del destinatario pero no nos confirma que éste haya leido el mensaje.
Supongo que en estos
tiempos en los que hay una política anti-spam tan estricta (hasta los programas
de correo ya no descargan imágenes para proteger nuestra privacidad) el envio
automatizado de confirmaciones corre peligro
Además por lo que veo Outlook 2003 pregunta si queremos responder siempre de forma automática a las confirmaciones. Imaginad el peligro de activar esta opción pensando en que podriamos estar enviando confirmaciones de que recibimos los mensajes de la viagra, ¡ Un desastre!